Las organizaciones asumen el reto de capacitarse para fortalecer sus acciones

Actualizado: 15 jun



Con la pandemia la transformación e innovación de nuestras organizaciones civiles se aceleró, todos debimos encontrar alternativas para asegurar el fondeo y sostener nuestras acciones para atender las condiciones de rezago y desigualdad de la población. Ante esto, contra todo pronóstico, las causas sociales obtuvieron interesantes resultados porque asumieron el desafío al invertir en capacitación en materia procuración de fondos.

Veritus Group reportó que en 2020, cuando el COVID-19 estaba sacudiendo al mundo, los ingresos de la mayoría de sus socios aumentaron un 23 % con respecto al año anterior.

Su análisis es contundente: los procuradores de fondos que atienden a los donantes mayores establecieron estrategias para seguir conectando con sus intereses, lo que se tradujo en que las donaciones no pararan para seguir ayudando a otras personas, aún cuando para ellos también hubo presión económica por la contingencia mundial.


Si bien identificaron que no todos se encuentran aportando al mismo nivel, hacen un esfuerzo que se traduce en donaciones generosas, sólidas y que resultan benéficas para que a través de las causas sigan contribuyendo con soluciones en beneficio de la comunidad.


De esta forma, es importante enfocar los esfuerzos de los equipos de las organizaciones civiles en comunicarse de manera adecuada con sus donantes; por adecuada se entiende ser asertivos en los mensajes que se mandan a su audiencia. También es trascendental ser estratégicos, asumiendo retos que puedan dar frutos a futuro para la organización, como lo es la formación y actualización continua.


Aunque la capacitación es importante hay una cultura de llevarla como última prioridad en la planeación; sin embargo, es una constante que no se limita al sector de la sociedad civil organizada, ya que diferentes sectores deciden dejarla fuera de sus presupuestos.


Según el informe “Perspectivas OCDE de las competencias: Aprendizaje para la vida”, señala que antes de la pandemia únicamente dos de cada 10 adultos con nivel educativo bajo participaban en actividades de capacitación en su trabajo, comparado con seis de cada 10 adultos con nivel educativo alto. En México, el 25 % de los adultos dice participar en dichas actividades. En este sentido, considerando que el sector social realiza cada vez más un trabajo profesional y estratégico, la procuración de fondos es un área que amerita toda la preparación, porque con ello también se estaría asegurando el cumplimiento de la misión de una organización a largo plazo e ir sintonía con la tendencia mundial en captación de recursos.


Como lo reflexionamos al inicio, es común ver la capacitación como “un gasto” no solo por la inversión económica que representa, sino por el tiempo de los recursos humanos de la organización. Sin embargo, abrirse a nuevos panoramas ayudará a que los aprendizajes que adquieran los lleve a salir del status quo y romper el molde, aceptando nuevos retos que lleven a la organización al siguiente nivel.


Siempre es difícil salir de la zona de confort, pero ¿qué pensarías si esto te asegurará un crecimiento para tu organización a mediano o largo plazo, además de impactar positivamente a tu comunidad?

Por el equipo de LANZA.

Foto de Nataliya Vaitkevich en Pexels.

 


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